Maria Dolres Villacis PARTE 2: LA LENGUA Y LA COMUNICACIÒN DE MASAS. CULTURA POPULAR: REALITTY SHOW https://www.youtube.com/watch?v=Yp2rxtfMZII VIDEO Influencia de los medios de comunicación de masas Los MCM influyen sobre las personas, modificando sus modeles de vida, sus elecciones, sus costumbres, el consumo y la opinión pública. Introducción. Hoy en día, los medios de comunicación constituyen una herramienta persuasiva que nos permiten mantenernos en continua comunicación con los distintos sucesos sociales, políticos y económicos tanto a escala nacional como internacional. La rapidez y dramatismo con que los MCM (Medios de Comunicación para las Masas) se han ido incorporando en nuestra realidad, no nos dio tiempo para adaptarlos y adaptarnos. Ante ellos nos es difícil tomar una actitud serena: o nos aferramos a un mundo estático, pre-industrial; o nos desarraigamos por completo quedando a merced de las novedades o estímulos superficiales, e ignorando el pasado. En las sociedades contemporáneas es cada vez mayor la importancia de los medios masivos y en particular de la televisión. Esta influye sobre la forma de actuar o de pensar de las personas, logra modificar la forma en que los hombres conocen y comprenden la realidad que los rodea. Se acepta como reales y se considera importante solo aquellos acontecimientos que muestran las cámaras de televisión. La importancia de la televisión en el proceso de socialización de los chicos y jóvenes y de todos los integrantes de la sociedad están relacionadas con la calidad de los contenidos de los programas educativos, informativos y de entretenimientos que transmite y también de las publicidades que influyen en los hábitos de consumo de la población. Esta es una característica del hombre posmoderno, que tiende a aferrarse a valores transitorios, débiles y superficiales. Esta es la razón por la cual abordamos este tema creyendo que la única manera que poseemos para no ser cómplices de esta oleada mediática es la información y la concientización sobre el tema.
En "Teorías de la Comunicación para las Masas" de Fleur y Ball-Rokeads (1982) apoyándose en criterios de marcado cariz sociológico, agrupan las tendencias que estudian los medios de comunicación: Funcionamiento estructural: Los medios se entenderían como un componente indispensable de la estructura social contemporánea. Si no existieran, la sociedad sería de otra naturaleza. Perspectiva evolucionista: la sociedad va cambiando y se va especializando en una determinada dirección en función de los objetivos fijados. Los medios de comunicación entran dentro de las realizaciones que se ponen en marcha para alcanzar esos objetivos y a la vez evolucionan conforme a que se cambien los objetivos. El modelo de conflicto social: los medios de comunicación son instrumentos que utilizan distintos grupos que colisionan entre si y reflejan intereses encontrados de esos grupos. Interaccionismo simbólico: esta forma de entender que representa los mass-media para la sociedad y los individuos enfatiza el carácter comunicativo. Los medios son parte esencial de los procesos de comunicación en las sociedades modernas. Formulaciones psicológicas: los autores reconocen la variedad de escuelas psicológicas y apuntan como opción más interesante el enfoque cognitivo. Los procesos mentales internos de los sujetos son el objeto central del interés de las distintas corrientes que se integrarían dentro de él. Aplicado a los medios, tratará de estudiar los efectos, que producen los individuos, cómo reciben estos mensajes, qué es lo que aprenden, etc. Los sucesos que ocurren en una sociedad constituida por diversos sistemas sociales, con una cultura determinada y con una estructura y dinámica que articulan su forma de ser, son transmitidos no asépticamente por los medios. Las características de estos se ven limitadas por los distintos sistemas sociales y en distintos grados. Imagen visual. La imagen, hoy constituye un elemento más determinante de las características de nuestro ámbito de vida. Cantidad de mensajes nos son transmitidos a través de los MCM, que utilizan fundamentalmente la imagen. Según estudios realizados por la UNESCO, mientras que a través del oído se percibe un 20% de comunicaciones y a través de la vista un 30%, cuando se da la combinación de ambos sentidos el porcentaje de eficacia en el aprender se eleva en el 50%. La comunicación didáctica en la actualidad no se puede concebir de otra manera que no sea mediante la utilización de la imagen y la palabra conjuntamente. En el estudio de las manifestaciones de la imagen y su utilización didáctica se suele hacer una distinción entre imagen fija (medios tradicionales) y, por otra parte, la imagen móvil (el cine y la T.V). La capacidad de absorción de la imagen fija es menor que la del cine y la T.V y por lo mismo, la fatiga de los alumnos es menor. Se podría decir que permite una participación personal. Entre las funciones didácticas de la imagen móvil, se señalan las siguientes: Función de motivación: predisposición y sensibilización hacia los materiales de aprendizaje. Función de ilustración: apoyo visual a la explicación. Función de fijación: reafirman contenidos presentados por otros medios. Función de análisis: estudio de los elementos del conjunto. Función de demostración: representan abstracciones en forma gráfica. Función de recapitulación: síntesis de otra explicación oral. Función de evaluación. Función de discusión. Función de recreación. La principal influencia de la T.V en el ámbito de lo extraescolar como medio de información, instrumento de cultura, y de evasión. Esta influencia, aún cuando no es sistemática ni organizada, es intensa. Desde comienzos de los años ´60 la utilización de la T.V en el ámbito instructivo se ha extendido considerablemente en países de elevado nivel cultural (Suecia), como en otros con grandes retrasos culturales (los del tercer mundo), donde se llegó a confiar en la T.V como instrumento decisivo para la culturización. La T.V educativa en los EE-UU después de las críticas iniciales se ha venido a consolidar como un poderoso instrumento, el más importante después del profesor. Se ha comprobado que la T.V resulta más económica que los libros de texto. La utilización de la T.V para la extensión de la cultura en países no desarrollados constituye una gran esperanza durante los años ´60. Se llevaron a cabo muchos y costosos programas de enseñanza a través de televisión, cuyo resultado no fue totalmente positivo. La utilización de la T.V puede evaluarse desde una perspectiva didáctica y pedagógica. Didácticamente parece necesario considerar esta afirmación: el uso de la T.V y los medios audiovisuales no puede entenderse con exclusividad. Solo podrá tener sentido instructivo y educativo en la medida en que se lo use en combinación con otros procedimientos que estimulen la motivación y actividad discentes. No solo hay que considerar el contexto educativo y didáctico, sino también el contexto humano, socio-económico en general y especialmente en aquellos países en que la T.V educativa se utiliza con predominancia sobre otros procedimientos instructivos hasta tal punto que pudo influir sobre la estructura de intereses personales. La T.V debe considerarse dentro del conjunto de recursos tecnológicos como uno más y no con exclusividad. Dentro de la utilización de la T.V, es necesario distinguir también el momento y la circunstancia más adecuada. La T.V no es autosuficiente. No conduce a nada la utilización de la T.V sin la evaluación de los efectos. Como causas específicas de fracasos en la utilización de la T.V se pueden considerar: Dar más importancia al aparato que a su utilización. Pensar que la T.V puede ser autosuficiente. Olvidarse de la naturaleza del mensaje. Pensar que cualquiera es bueno. Olvidarse de las diferencias individuales En la T.V como en el cine se da una combinación de la imagen con la palabra. La naturaleza de esta combinación de mensajes es diferente de la que da en el material impreso. En todo caso, se daba siempre una combinación en el sentido de complementación entre imagen y palabra. En cine como en T.V este equilibrio se rompe en aras de un creciente predominio o protagonismo de la imagen. El lenguaje, se constituye en un simple determinante de la imagen. Esta, en virtud de una serie de recursos técnicos, ocupa un primerísimo lugar. Nos encontramos, con un nuevo instrumento de comunicación que debemos conocer para poder comprender los mensajes que a través de él se nos presentan. Es necesario que consideremos la necesidad de dejar de ser "alfabetos de la imagen", debemos aprender y enseñar a leer el lenguaje de la imagen. Se dice que la T.V constituye una ventana abierta al mundo, cuya realidad podemos contemplar desde la comodidad de nuestros hogares. Frente a esta afirmación hay que tener en cuenta que: Lo que vemos en T.V no es lo que sucede en la realidad sino en la imagen de dicha realidad. Estas imágenes nos vienen dadas por quienes han realizado el mensaje. No vemos lo que nosotros elegimos, sino lo que otros eligen para que veamos. En la relación directa con la realidad hay un conocimiento directo. Cuando interviene la T.V hay como un muro que se interpone entre conocedor y realidad. Lo que se llega a conocer es la imagen. En el conocimiento por experiencia, un mismo hecho lo conoce cada persona de manera diferente según sus características personales. El lenguaje televisivo, la imagen, es un lenguaje contorneal, figurativo, pero no conceptual. Apela a los sentidos, pero no existe en el una relación estrecha con la actividad mental elevada. Al contrario de lo que sucede con el lenguaje verbal. La imagen televisiva se distingue también del dibujo, pues se muestra la realidad. El pensamiento, en sus estratos más elevados opera con esquemas mentales abstractos y no con imágenes, de alguna manera pudieran llegar a constituir estorbos para la comprensión.
Se piensa que la imagen visual es un medio de comunicación universal. Sin embargo, aún cuando la imagen tiene muchas virtudes, esta ha de ser un lenguaje universal no la tiene. Cada persona al recibir "señales visuales" (fotografías) e interpretarlas lo hace de manera distinta. El ser humano es esencialmente "transformador" en el proceso de la comunicación. Es posiblemente deficiente como emisor y receptor, pero su capacidad de creación y fabulación es considerable. "La señal gráfica esta siempre sujeta a la interpretación cultural del grupo e individual". No disponemos aún lenguaje visual tan estructurado y útil como lo es al verbal. Ahora, con el avance tecnológico, la necesidad de este lenguaje comienza a sentirse. Las formas visuales, líneas, colores, proporciones, etc. Tienen tanta capacidad de articulación (combinación compleja), cuanta tienen las palabras. La diferencia primordial consiste en que las formas visuales no son discursivas. Existen ciertos programas de T.V., que ofrecen formas estereotipadas de reacción típicas. Pudiera darse una cierta tendencia a imitar los modelos presentados por T.V. y esto constituiría de alguna manera una limitación de nuestra libertad. El mayor riesgo de influencia lo corren los niños y los ignorantes, las personas que por falta de experiencia, no han adoptado aún una postura personal definida ante los problemas claves de la existencia, o aquellas personas en las que la falta de cultura determina una carencia de decisión personal fácilmente influenciable por los programas de T.V. La T.V ofrece un mensaje indiscriminado en calidad y ritmo. En el caso extremo se encuentran las tensiones generalizadas a grandes masas, cuyo defecto sobre los individuos solo pueden ser reguladas a posteriori por la gente cuando hacen un uso racional de los aparatos receptores. Pero al decir que los padres pueden elegir los programas más adecuados a la formación de sus hijos, se suele olvidar que a veces faltan en los mismos padres la formación o preparación suficiente como para determinar cuales son los más apropiados. No es del todo correcto calificar a la T.V como un medio de comunicación. Esta exige un intercambio de mensajes significativos entre emisor y receptor. En T.V existe una clase de emisión unidireccional de mensajes sin posibilidad de respuesta por lo que en sentido estricto dicha comunicación no existe mientras no se de una posibilidad de reversibilidad, no existe realmente comunicación, y si a esto añadimos "social", entonces el problema se agudiza todavía más para que la T.V se convierta en un medio de comunicación, es necesario que este esté a disposición de la sociedad y que esta pueda utilizarla para plantear a través de ella sus problemas dialogar consigo sobre ellos y buscar soluciones. La T.V debe constituir un instrumento que facilite el diálogo entre los miembros de la sociedad. Para ello es necesario cambiar por completo la actitud pasivo-receptora de sus miembros por otra dinámica-activa. Es un hecho fácilmente constatable el limitado número de vocablos que se utilizan normalmente en los programas de T.V. Está ello en relación con el carácter subsidiario de la palabra respecto a la imagen. Si realizamos un estudio de términos utilizados, podemos comprobar el corto número de los mismo y la frecuente repetición. La pobreza en vocabulario se deja sentir sobre todo en programas en carácter de entretenimiento y menos en los instructivos e informativos.
Sin ser en sí reprobables, los "reality shows" se vuelven falaces cuando son presentados como aproximaciones sinceras o rigurosas a la realidad y no como versiones prefabricadas. DOMINGO 08 DE ABRIL DE 2001
DESDE que los hermanos Lumiére inventaron el cine, la gran tentación de los hombres fue documentar la realidad con la mayor fidelidad posible, cámara en mano. El cine nació a fines del siglo XIX -ya se sabe- con una vigorosa impronta documental.
Cuando unos años más tarde precursores como Méliés o Eric Porter descubrieron que el cine podía servir también para narrar historias, los hombres conocieron la otra gran tentación: la de usar la imagen fílmica como medio de expresión artística o, en todo caso, de mero entretenimiento.
A lo largo de más de un siglo, el cine ha navegado entre esas dos obsesiones: construir relatos de ficción -artísticamente relevantes o no-y tratar de reproducir la realidad en toda su crudeza por la vía documental.
El libro más famoso de Adolfo Bioy Casares -"La invención de Morel"- no es otra cosa que la historia de un hombre que logra crear una máquina prodigiosa, que le permite retener las escenas del mundo real en su naturaleza tridimensional, incluyendo la reproducción exacta de las sensaciones táctiles, sonoras y olfativas experimentadas en cada caso. Lo que el libro de Bioy relata, en rigor, es la historia de un hombre que pretende eternizar los momentos felices de su existencia, reiterándolos monótonamente con la ayuda de esa máquina portentosa.
Fausto soñaba con la eterna juventud. Morel se refugiaba en lo previsible: le bastaba con volver a vivir interminablemente los momentos de su vida que le habían deparado dicha. ¿Cuán cerca o cuán lejos están del documentalismo cinematográfico o del sueño de Morel los programas del género "reality show" que inundan en estos días las pantallas de la televisión argentina? Responder a este interrogante puede servirnos para determinar si hay en la TVde nuestro tiempo algún intento mínimamente rescatable de escrutar la realidad -en su faz social, cultural o antropológica- con genuino espíritu documentalista.
Si la manera más audaz de explorar la realidad consiste en encerrar a un grupo de personas entre cuatro paredes para que compitan entre sí y traten de expulsarse unos a otros de ese dudoso paraíso inmobiliario, la respuesta no puede ser más desalentadora. ¿Qué comportamiento sincero o espontáneo puede esperarse de mujeres y hombres que están perfectamente advertidos de que una cámara está registrando cada uno de sus movimientos? ¿Qué testimonio válido de la realidad cultural o social puede proporcionarnos un grupo de personas que permanece encerrado en un edificio sin el menor contacto con el mundo externo?
Pero hay algo más. Los desarrolladores de este tipo deprogramas parecen empeñados en transmitir una idea bastante triste de la realidad antropológica, pues empiezan por sacrificar dos de los valores espirituales que más contribuyen a dignificar y enaltecer al ser humano: la libertad y la solidaridad.
Los participantes de estos programas -tanto los de "Gran Hermano" como los que tratan de emular su éxito- se definen, de entrada, como seres que no quieren ser libres: su triunfo consistirá en permanecer en el encierro. Se definen, también, como seres taimados y desleales: comparten largos momentos de intimidad con sus compañeros de vivienda, pero su objetivo último es echarlos, doblegarlos, expulsarlos. Nadie es solidario con nadie en este universo seudorreal en el que la vida es presentada como un juego oscuro, basado en la impudicia y la traición.
Pero, ¿hay realmente elementos documentales en estas emisiones de TV? ¿O se trata, por el contrario, de relatos de ficción encubiertos, en los que guionistas ocultos inducen a los distintos personajes a volcarse a determinados comportamientos o a privilegiar cierto tipo de conflictos? Lo que parece flotar en estos juegos entre vulgares y recurrentes, en todo caso, es una ambigüedad molesta, que el espectador perspicaz no tarda en percibir.
No hay una búsqueda documental medianamente comprometida en estos alargados y artificiosos diálogos entre gente que deambula tediosamente de una cama a la otra, del dormitorio al living o del living al baño, mientras se especula arteramente con la supuesta proximidad de un estallido de erotismo o de pasión sexual que casi siempre demora en llegar.
Toda similitud entre estos forcejeos falsamente intimistas y la realidad humana habrá que atribuirlo a pura coincidencia. Nadie trabaja en estos programas para atrapar o documentar auténticos fragmentos de vida. Se trabaja sólo para suscitar situaciones escandalosas o provocativas, sin que se advierta el menor esfuerzo por avanzar con un mínimo rigor hacia la obtención de genuinas revelaciones humanas.
En rigor de verdad, este tipo de televisión contribuye más a la decadencia de los valores éticos y sociales que a una indagación antropológica capaz de llevar al hombre a descubrir lo mejor de sí mismo.
Por supuesto, estos "reality shows" no son reprobables en sí mismos. Lo riesgoso es que se los presente como aproximaciones sinceras o rigurosas a la realidad, cuando no son otra cosa que versiones prefabricadas del mundo real y de la vida humana.
Si el documentalismo cinematográfico fue la base de intentos memorables de recrear la realidad antropológica y social con un lenguaje dignificador de la vida, el seudodocumentalismo televisado que están recibiendo hoy muchos hogares argentinos no pasa de ser un catálogo de vulgaridades en el cual la gran ausente es siempre la realidad, aunque se invoque lo contrario.
Y en el cual la televisión juega peligrosamente a convertirse en ese GranHermano omnímodo que George Orwell concibió en sus peores pesadillas.
Maria Dolres Villacis
PARTE 2: LA LENGUA Y LA COMUNICACIÒN DE MASAS.
CULTURA POPULAR: REALITTY SHOW
https://www.youtube.com/watch?v=Yp2rxtfMZII VIDEO
Influencia de los medios de comunicación de masas
Los MCM influyen sobre las personas, modificando sus modeles de vida, sus elecciones, sus costumbres, el consumo y la opinión pública.
Introducción.
Hoy en día, los medios de comunicación constituyen una herramienta persuasiva que nos permiten mantenernos en continua comunicación con los distintos sucesos sociales, políticos y económicos tanto a escala nacional como internacional.
La rapidez y dramatismo con que los MCM (Medios de Comunicación para las Masas) se han ido incorporando en nuestra realidad, no nos dio tiempo para adaptarlos y adaptarnos. Ante ellos nos es difícil tomar una actitud serena: o nos aferramos a un mundo estático, pre-industrial; o nos desarraigamos por completo quedando a merced de las novedades o estímulos superficiales, e ignorando el pasado.
En las sociedades contemporáneas es cada vez mayor la importancia de los medios masivos y en particular de la televisión. Esta influye sobre la forma de actuar o de pensar de las personas, logra modificar la forma en que los hombres conocen y comprenden la realidad que los rodea.
Se acepta como reales y se considera importante solo aquellos acontecimientos que muestran las cámaras de televisión.
La importancia de la televisión en el proceso de socialización de los chicos y jóvenes y de todos los integrantes de la sociedad están relacionadas con la calidad de los contenidos de los programas educativos, informativos y de entretenimientos que transmite y también de las publicidades que influyen en los hábitos de consumo de la población.
Esta es una característica del hombre posmoderno, que tiende a aferrarse a valores transitorios, débiles y superficiales. Esta es la razón por la cual abordamos este tema creyendo que la única manera que poseemos para no ser cómplices de esta oleada mediática es la información y la concientización sobre el tema.
En "Teorías de la Comunicación para las Masas" de Fleur y Ball-Rokeads (1982) apoyándose en criterios de marcado cariz sociológico, agrupan las tendencias que estudian los medios de comunicación:
Funcionamiento estructural: Los medios se entenderían como un componente indispensable de la estructura social contemporánea. Si no existieran, la sociedad sería de otra naturaleza.
Perspectiva evolucionista: la sociedad va cambiando y se va especializando en una determinada dirección en función de los objetivos fijados. Los medios de comunicación entran dentro de las realizaciones que se ponen en marcha para alcanzar esos objetivos y a la vez evolucionan conforme a que se cambien los objetivos.
El modelo de conflicto social: los medios de comunicación son instrumentos que utilizan distintos grupos que colisionan entre si y reflejan intereses encontrados de esos grupos.
Interaccionismo simbólico: esta forma de entender que representa los mass-media para la sociedad y los individuos enfatiza el carácter comunicativo. Los medios son parte esencial de los procesos de comunicación en las sociedades modernas.
Formulaciones psicológicas: los autores reconocen la variedad de escuelas psicológicas y apuntan como opción más interesante el enfoque cognitivo. Los procesos mentales internos de los sujetos son el objeto central del interés de las distintas corrientes que se integrarían dentro de él. Aplicado a los medios, tratará de estudiar los efectos, que producen los individuos, cómo reciben estos mensajes, qué es lo que aprenden, etc.
Los sucesos que ocurren en una sociedad constituida por diversos sistemas sociales, con una cultura determinada y con una estructura y dinámica que articulan su forma de ser, son transmitidos no asépticamente por los medios. Las características de estos se ven limitadas por los distintos sistemas sociales y en distintos grados.
Imagen visual.
La imagen, hoy constituye un elemento más determinante de las características de nuestro ámbito de vida. Cantidad de mensajes nos son transmitidos a través de los MCM, que utilizan fundamentalmente la imagen.
Según estudios realizados por la UNESCO, mientras que a través del oído se percibe un 20% de comunicaciones y a través de la vista un 30%, cuando se da la combinación de ambos sentidos el porcentaje de eficacia en el aprender se eleva en el 50%.
La comunicación didáctica en la actualidad no se puede concebir de otra manera que no sea mediante la utilización de la imagen y la palabra conjuntamente.
En el estudio de las manifestaciones de la imagen y su utilización didáctica se suele hacer una distinción entre imagen fija (medios tradicionales) y, por otra parte, la imagen móvil (el cine y la T.V).
La capacidad de absorción de la imagen fija es menor que la del cine y la T.V y por lo mismo, la fatiga de los alumnos es menor. Se podría decir que permite una participación personal.
Entre las funciones didácticas de la imagen móvil, se señalan las siguientes:
Función de motivación: predisposición y sensibilización hacia los materiales de aprendizaje.
Función de ilustración: apoyo visual a la explicación.
Función de fijación: reafirman contenidos presentados por otros medios.
Función de análisis: estudio de los elementos del conjunto.
Función de demostración: representan abstracciones en forma gráfica.
Función de recapitulación: síntesis de otra explicación oral.
Función de evaluación.
Función de discusión.
Función de recreación.
La principal influencia de la T.V en el ámbito de lo extraescolar como medio de información, instrumento de cultura, y de evasión. Esta influencia, aún cuando no es sistemática ni organizada, es intensa.
Desde comienzos de los años ´60 la utilización de la T.V en el ámbito instructivo se ha extendido considerablemente en países de elevado nivel cultural (Suecia), como en otros con grandes retrasos culturales (los del tercer mundo), donde se llegó a confiar en la T.V como instrumento decisivo para la culturización.
La T.V educativa en los EE-UU después de las críticas iniciales se ha venido a consolidar como un poderoso instrumento, el más importante después del profesor. Se ha comprobado que la T.V resulta más económica que los libros de texto.
La utilización de la T.V para la extensión de la cultura en países no desarrollados constituye una gran esperanza durante los años ´60.
Se llevaron a cabo muchos y costosos programas de enseñanza a través de televisión, cuyo resultado no fue totalmente positivo.
La utilización de la T.V puede evaluarse desde una perspectiva didáctica y pedagógica. Didácticamente parece necesario considerar esta afirmación: el uso de la T.V y los medios audiovisuales no puede entenderse con exclusividad.
Solo podrá tener sentido instructivo y educativo en la medida en que se lo use en combinación con otros procedimientos que estimulen la motivación y actividad discentes. No solo hay que considerar el contexto educativo y didáctico, sino también el contexto humano, socio-económico en general y especialmente en aquellos países en que la T.V educativa se utiliza con predominancia sobre otros procedimientos instructivos hasta tal punto que pudo influir sobre la estructura de intereses personales.
La T.V debe considerarse dentro del conjunto de recursos tecnológicos como uno más y no con exclusividad. Dentro de la utilización de la T.V, es necesario distinguir también el momento y la circunstancia más adecuada. La T.V no es autosuficiente.
No conduce a nada la utilización de la T.V sin la evaluación de los efectos.
Como causas específicas de fracasos en la utilización de la T.V se pueden considerar:
Dar más importancia al aparato que a su utilización.
Pensar que la T.V puede ser autosuficiente.
Olvidarse de la naturaleza del mensaje. Pensar que cualquiera es bueno.
Olvidarse de las diferencias individuales
En la T.V como en el cine se da una combinación de la imagen con la palabra. La naturaleza de esta combinación de mensajes es diferente de la que da en el material impreso. En todo caso, se daba siempre una combinación en el sentido de complementación entre imagen y palabra. En cine como en T.V este equilibrio se rompe en aras de un creciente predominio o protagonismo de la imagen. El lenguaje, se constituye en un simple determinante de la imagen. Esta, en virtud de una serie de recursos técnicos, ocupa un primerísimo lugar. Nos encontramos, con un nuevo instrumento de comunicación que debemos conocer para poder comprender los mensajes que a través de él se nos presentan. Es necesario que consideremos la necesidad de dejar de ser "alfabetos de la imagen", debemos aprender y enseñar a leer el lenguaje de la imagen.
Se dice que la T.V constituye una ventana abierta al mundo, cuya realidad podemos contemplar desde la comodidad de nuestros hogares. Frente a esta afirmación hay que tener en cuenta que:
Lo que vemos en T.V no es lo que sucede en la realidad sino en la imagen de dicha realidad.
Estas imágenes nos vienen dadas por quienes han realizado el mensaje. No vemos lo que nosotros elegimos, sino lo que otros eligen para que veamos. En la relación directa con la realidad hay un conocimiento directo. Cuando interviene la T.V hay como un muro que se interpone entre conocedor y realidad. Lo que se llega a conocer es la imagen. En el conocimiento por experiencia, un mismo hecho lo conoce cada persona de manera diferente según sus características personales.
El lenguaje televisivo, la imagen, es un lenguaje contorneal, figurativo, pero no conceptual. Apela a los sentidos, pero no existe en el una relación estrecha con la actividad mental elevada. Al contrario de lo que sucede con el lenguaje verbal. La imagen televisiva se distingue también del dibujo, pues se muestra la realidad. El pensamiento, en sus estratos más elevados opera con esquemas mentales abstractos y no con imágenes, de alguna manera pudieran llegar a constituir estorbos para la comprensión.
Se piensa que la imagen visual es un medio de comunicación universal. Sin embargo, aún cuando la imagen tiene muchas virtudes, esta ha de ser un lenguaje universal no la tiene. Cada persona al recibir "señales visuales" (fotografías) e interpretarlas lo hace de manera distinta. El ser humano es esencialmente "transformador" en el proceso de la comunicación. Es posiblemente deficiente como emisor y receptor, pero su capacidad de creación y fabulación es considerable. "La señal gráfica esta siempre sujeta a la interpretación cultural del grupo e individual".
No disponemos aún lenguaje visual tan estructurado y útil como lo es al verbal. Ahora, con el avance tecnológico, la necesidad de este lenguaje comienza a sentirse. Las formas visuales, líneas, colores, proporciones, etc. Tienen tanta capacidad de articulación (combinación compleja), cuanta tienen las palabras. La diferencia primordial consiste en que las formas visuales no son discursivas.
Existen ciertos programas de T.V., que ofrecen formas estereotipadas de reacción típicas.
Pudiera darse una cierta tendencia a imitar los modelos presentados por T.V. y esto constituiría de alguna manera una limitación de nuestra libertad. El mayor riesgo de influencia lo corren los niños y los ignorantes, las personas que por falta de experiencia, no han adoptado aún una postura personal definida ante los problemas claves de la existencia, o aquellas personas en las que la falta de cultura determina una carencia de decisión personal fácilmente influenciable por los programas de T.V.
La T.V ofrece un mensaje indiscriminado en calidad y ritmo. En el caso extremo se encuentran las tensiones generalizadas a grandes masas, cuyo defecto sobre los individuos solo pueden ser reguladas a posteriori por la gente cuando hacen un uso racional de los aparatos receptores. Pero al decir que los padres pueden elegir los programas más adecuados a la formación de sus hijos, se suele olvidar que a veces faltan en los mismos padres la formación o preparación suficiente como para determinar cuales son los más apropiados.
No es del todo correcto calificar a la T.V como un medio de comunicación. Esta exige un intercambio de mensajes significativos entre emisor y receptor. En T.V existe una clase de emisión unidireccional de mensajes sin posibilidad de respuesta por lo que en sentido estricto dicha comunicación no existe mientras no se de una posibilidad de reversibilidad, no existe realmente comunicación, y si a esto añadimos "social", entonces el problema se agudiza todavía más para que la T.V se convierta en un medio de comunicación, es necesario que este esté a disposición de la sociedad y que esta pueda utilizarla para plantear a través de ella sus problemas dialogar consigo sobre ellos y buscar soluciones. La T.V debe constituir un instrumento que facilite el diálogo entre los miembros de la sociedad. Para ello es necesario cambiar por completo la actitud pasivo-receptora de sus miembros por otra dinámica-activa.
Es un hecho fácilmente constatable el limitado número de vocablos que se utilizan normalmente en los programas de T.V. Está ello en relación con el carácter subsidiario de la palabra respecto a la imagen. Si realizamos un estudio de términos utilizados, podemos comprobar el corto número de los mismo y la frecuente repetición. La pobreza en vocabulario se deja sentir sobre todo en programas en carácter de entretenimiento y menos en los instructivos e informativos.
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos/influmcm/influmcm.shtml#ixzz4Kt6oGgVb
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos/influmcm/influmcm.shtml#ixzz4Kt6MraFV
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos/influmcm/influmcm.shtml#ixzz4Kt4na3uG
Leer más: http://www.monografias.com/trabajos/influmcm/influmcm.shtml#ixzz4Kt4X5lBv
Cuando la TV juega a ser omnipotente
Sin ser en sí reprobables, los "reality shows" se vuelven falaces cuando son presentados como aproximaciones sinceras o rigurosas a la realidad y no como versiones prefabricadas.DOMINGO 08 DE ABRIL DE 2001
DESDE que los hermanos Lumiére inventaron el cine, la gran tentación de los hombres fue documentar la realidad con la mayor fidelidad posible, cámara en mano. El cine nació a fines del siglo XIX -ya se sabe- con una vigorosa impronta documental.
Cuando unos años más tarde precursores como Méliés o Eric Porter descubrieron que el cine podía servir también para narrar historias, los hombres conocieron la otra gran tentación: la de usar la imagen fílmica como medio de expresión artística o, en todo caso, de mero entretenimiento.
A lo largo de más de un siglo, el cine ha navegado entre esas dos obsesiones: construir relatos de ficción -artísticamente relevantes o no-y tratar de reproducir la realidad en toda su crudeza por la vía documental.
El libro más famoso de Adolfo Bioy Casares -"La invención de Morel"- no es otra cosa que la historia de un hombre que logra crear una máquina prodigiosa, que le permite retener las escenas del mundo real en su naturaleza tridimensional, incluyendo la reproducción exacta de las sensaciones táctiles, sonoras y olfativas experimentadas en cada caso. Lo que el libro de Bioy relata, en rigor, es la historia de un hombre que pretende eternizar los momentos felices de su existencia, reiterándolos monótonamente con la ayuda de esa máquina portentosa.
Fausto soñaba con la eterna juventud. Morel se refugiaba en lo previsible: le bastaba con volver a vivir interminablemente los momentos de su vida que le habían deparado dicha. ¿Cuán cerca o cuán lejos están del documentalismo cinematográfico o del sueño de Morel los programas del género "reality show" que inundan en estos días las pantallas de la televisión argentina? Responder a este interrogante puede servirnos para determinar si hay en la TVde nuestro tiempo algún intento mínimamente rescatable de escrutar la realidad -en su faz social, cultural o antropológica- con genuino espíritu documentalista.
Si la manera más audaz de explorar la realidad consiste en encerrar a un grupo de personas entre cuatro paredes para que compitan entre sí y traten de expulsarse unos a otros de ese dudoso paraíso inmobiliario, la respuesta no puede ser más desalentadora. ¿Qué comportamiento sincero o espontáneo puede esperarse de mujeres y hombres que están perfectamente advertidos de que una cámara está registrando cada uno de sus movimientos? ¿Qué testimonio válido de la realidad cultural o social puede proporcionarnos un grupo de personas que permanece encerrado en un edificio sin el menor contacto con el mundo externo?
Pero hay algo más. Los desarrolladores de este tipo deprogramas parecen empeñados en transmitir una idea bastante triste de la realidad antropológica, pues empiezan por sacrificar dos de los valores espirituales que más contribuyen a dignificar y enaltecer al ser humano: la libertad y la solidaridad.
Los participantes de estos programas -tanto los de "Gran Hermano" como los que tratan de emular su éxito- se definen, de entrada, como seres que no quieren ser libres: su triunfo consistirá en permanecer en el encierro. Se definen, también, como seres taimados y desleales: comparten largos momentos de intimidad con sus compañeros de vivienda, pero su objetivo último es echarlos, doblegarlos, expulsarlos. Nadie es solidario con nadie en este universo seudorreal en el que la vida es presentada como un juego oscuro, basado en la impudicia y la traición.
Pero, ¿hay realmente elementos documentales en estas emisiones de TV? ¿O se trata, por el contrario, de relatos de ficción encubiertos, en los que guionistas ocultos inducen a los distintos personajes a volcarse a determinados comportamientos o a privilegiar cierto tipo de conflictos? Lo que parece flotar en estos juegos entre vulgares y recurrentes, en todo caso, es una ambigüedad molesta, que el espectador perspicaz no tarda en percibir.
No hay una búsqueda documental medianamente comprometida en estos alargados y artificiosos diálogos entre gente que deambula tediosamente de una cama a la otra, del dormitorio al living o del living al baño, mientras se especula arteramente con la supuesta proximidad de un estallido de erotismo o de pasión sexual que casi siempre demora en llegar.
Toda similitud entre estos forcejeos falsamente intimistas y la realidad humana habrá que atribuirlo a pura coincidencia. Nadie trabaja en estos programas para atrapar o documentar auténticos fragmentos de vida. Se trabaja sólo para suscitar situaciones escandalosas o provocativas, sin que se advierta el menor esfuerzo por avanzar con un mínimo rigor hacia la obtención de genuinas revelaciones humanas.
En rigor de verdad, este tipo de televisión contribuye más a la decadencia de los valores éticos y sociales que a una indagación antropológica capaz de llevar al hombre a descubrir lo mejor de sí mismo.
Por supuesto, estos "reality shows" no son reprobables en sí mismos. Lo riesgoso es que se los presente como aproximaciones sinceras o rigurosas a la realidad, cuando no son otra cosa que versiones prefabricadas del mundo real y de la vida humana.
Si el documentalismo cinematográfico fue la base de intentos memorables de recrear la realidad antropológica y social con un lenguaje dignificador de la vida, el seudodocumentalismo televisado que están recibiendo hoy muchos hogares argentinos no pasa de ser un catálogo de vulgaridades en el cual la gran ausente es siempre la realidad, aunque se invoque lo contrario.
Y en el cual la televisión juega peligrosamente a convertirse en ese GranHermano omnímodo que George Orwell concibió en sus peores pesadillas.